Quizá el sueño de toda mujer y de muchos hombres es seguir siendo joven. Que la edad no se note y que la imagen de adolescente permanezca por mucho tiempo.
Sin embargo, esta premisa no aplica para la actriz Anahí, quien piensa que lo mejor es interpretar los personajes conforme se va madurando y dejar de lado la “idea tonta” de aferrarse a seguir siendo la eterna jovencita de telenovela.
Así, Dos hogares, que comienza hoy a las 21:00 horas marcará a la también cantante, pues además de darle la oportunidad de dar ese paso tan esperado, también representa su debut como protagonista en un horario estelar.
“Estoy feliz, porque va conforme a mi edad y lo que soy como persona. No me podía quedar siempre siendo la eterna adolescente. Está increíble hacer proyectos que vayan creciendo conmigo y que me acompañen en mi madurez, de otra forma comienzas a verte ridícula haciendo papeles de 15 años”, se sinceró con Función.
“Definitivamente no me gustaría quedarme en la adolescente, la gente no es tonta y no se cree cosas que no existen, por eso quiero hacer proyectos que vayan con mi realidad”, reflexionó.
Anahí es un rostro conocido en la pantalla chica, pues desde hace 26 años cuando ella apenas tenía dos, se ganó el cariño del público con su participación en Chiquilladas, programa infantil en el que aprendió a hablar.
Ahora, a sus 28 años y ya con una responsabilidad de sacar adelante un proyecto original del productor Emilio Larrosa, con una temática diferente a la que se ha manejado en los melodramas de Televisa —en esta ocasión quien tendrá dos amores es la mujer y no el hombre—, Anahí recuerda su vida en el foro, donde asegura ha sido la más feliz.
“Conforme he ido creciendo se ha modificado mi carrera, los proyectos que hago. Cada experiencia es única y me va dando la seguridad de hacer las cosas mejor, y con esto le echo más ganas a mi trabajo, el que me cueste y sepa lo que vale, me hace valorarlo en todos los sentidos, así ha sido mi caso y creo que me ha forjado como la mujer que ahora soy”, dijo con aplomo.
La percepción más generalizada es que los artistas que comienzan a trabajar desde pequeños pierden la infancia y gran parte de la alegría, pero ella no lo considera así.
“No creo que haya perdido nada por ser famosa, esta es la vida que a mí me encanta y la que conozco. En mi vida personal soy muy normal, no tengo amigos artistas, eso me da un equilibrio muy bueno, porque en mi realidad soy como cualquier otra persona, sólo en el escenario saco a la artista, porque esa es mi profesión, mi trabajo y a lo que me dedico”, explicó convencida.
Y estar bajo el microscopio sí le ha traído algunos dolores de cabeza, más cuando pasaba por la etapa adolescente, pero la ojiazul encontró la fórmula para no sucumbir.
“Siempre he sido una persona con un carácter bien montado, vengo de un padre y abuelo españoles, que ya con eso tienes, lo traigo en la sangre, sin embargo, creo que no he reclamado tanto cuando siento que me agreden”, hizo memoria.
“Creo que sí hay gente mala y criticona en todos lados, pero esas cosas tienes que hacer que no te importen tanto, que no afecten tu corazón, porque entonces dañan al ser humano y eso ya no lo puedes permitir”, dijo muy segura.
Muy alerta
La música es parte esencial en la vida de Anahí y su participación en el grupo RBD (2004) la colocó en el plano internacional, llegando a vender 57 millones de discos, además de ser conocida en Latinoamérica y Europa.
Después, como solista vendió más de tres millones de unidades de los cinco discos que tiene, pero pese a esta aceptación, Anahí procura no perder el piso aferrándose a su entorno familiar.
“Son las bases que me dan en mi casa, y la verdad es que tengo la fortuna de tener una familia que me ha enseñado a ser quien soy y sobre todo a respetarme a mí antes que a nadie, eso la aprendí desde pequeña, y al decidir que quería dedicarme a esto, cuando dejó de ser un juego, tuve muy claro que no iba a ser fácil”, aceptó.
Aunque ahora es feliz con lo que la vida le ha dado, Anahí reconoce que tiene cicatrices difíciles de borrar y aunque ha superado las pruebas, siempre tiene que estar alerta para no caer en el mismo abismo.
“Realmente sólo he tenido un problema terrible, que fue una enfermedad (anorexia), que no le da sólo a las artistas, la realidad es que afecta a las adolescentes. Fue muy fuerte, pero tengo claro que no he sido ni la primera ni la última. Tampoco es castigo, simplemente a todos nos puede pasar”, reflexionó con serenidad.
Ahora los nubarrones quedaron atrás y parece que su horizonte está lleno de color y mucha actividad, pues además de ser la protagonista de Dos hogares, también trabaja en la grabación de su nuevo disco, que saldrá a la venta en octubre, por lo que tiene que dividirse en dos para cumplir con sus compromisos.
“Los fines de semana me dedico a hacer el disco nuevo, de hecho me voy a Los Ángeles, porque estamos grabando algunos demos, componiendo canciones, estoy como loca”, dijo divertida.
“De lunes a jueves estoy encerrada en el foro y de viernes a domingos mi prioridad es el disco, porque no puedo descuidar ninguna de las dos cosas y en eso estoy dividida. Es cierto, es una vida muy ajetreada, pero así me gusta vivirla, cuando estoy más tranquila me desespero, la actividad me llena la existencia y soy feliz”, aseguró.
Finalmente, la actriz dejó en claro que el séptimo arte no es su prioridad. “En el cine todo mundo se encuera y no quiero hacerlo. No me late ese rollo, creo que en la vida se puede ser muy sensual sin tener que encuerarse, al contrario, casi no uso escotes, sí mucha minifalda y me encanta mostrar la espalda, pero no la enseñadera (sic)”, concluyó.

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